Comentario al Libro El Mensaje del Profeta Oseas por el Dr. Milton A. Acosta de Ediciones Puma.
El primer
capítulo del libro ´´El mensaje del profeta Oseas´´ de Milton Acosta está
dedicado a la corrupción en las fuerzas armadas, es decir, al abuso del poder
de estas. En el Antiguo Testamento está claro que los militares cumplían un
papel legítimo en la sociedad. Tanto Israel como Judá tenían ejércitos
constituidos. No obstante ello, los límites al mismo eran también son claros:
nadie tiene licencia para matar según le plazca. Los Salmos denunciaban algo
más: la falsa seguridad que pueden que puede generar el confiar en la fuerza
(Salmo 147.10).
Jehú fue un
militar al que se le encomendó una tarea legítima: acabar con la idolatría y la
injusticia del Israel de aquel entonces. Recordemos que Jeroboam, como una
medida política, había creado dos lugares de culto en Betel y Dam para que sus
súbditos no tuvieran que viajar hasta Jerusalén. Esto derivó en que el culto
fuera deformándose y sincretizándose con el culto de otras culturas. No
obstante, lo más grave llegó con Acab que, por influencia de Jezabel, terminó
instituyendo el culto a Baal. Milton hace notar que este gobierno, el más
idólatra hasta el momento, llegó a ser también el más injusto y corrupto.
Jezabel, quien creía que el poder existía para beneficio propio, abuso del
mismo para quitarle a Nabot la viña que tenía en el valle de Jezreel. Cuando
Jehú es ungido tiene como primera tarea acabar con este gobierno corrupto.
El libro de
Oseas fue escrito aproximadamente 70 años después de estos acontecimientos y
una de sus finalidades fue denunciar la desfiguración del mandato legítimo dado
a Jehú. Él terminó siendo autor de un baño de sangre en el cual fueron
asesinados justos y pecadores. Para no olvidar las atrocidades cometidas, se
utilizan 3 impactantes figuras. Primero, Oseas es instruido en poner como
nombre a su primer hijo Jezreel, el lugar donde justamente aquel holocausto
había tenido lugar. Segundo, hace mención de cómo Dios castigará a Israel en la
misma dimensión de sus crímenes. Quebrará aquello en lo que depositaron su
confianza: la fuerza militar, representada en arcos, caballos, espadas,
jinetes, etc. Tercero, menciona que la destrucción de las armas tiene un efecto
no esperado: poder por fin dormir tranquilo.
La historia
de Jehú es la historia de aquel que quiere mostrar resultados sin importar los
medios, de aquel que ´´mata inocentes para demostrar su compromiso con la
erradicación de los violentes´´, de aquel que disfraza sus
abusos, sus excesos y su radicalidad de un aparente celo religioso. No
obstante, si bien la denuncia va contra el abuso de poder que cometió Jehú, el
problema es previo: el pueblo dejó de poner su confianza en Dios y lo puso en
las armas. Sin embargo, las armas terminaron siendo instrumentos que se
utilizaron en su contra.
Milton nos invita a pensar qué tanto estamos dispuestos a pagar por
´´seguridad´´ y hasta qué punto un cristiano debe estar de acuerdo con la
existencia de las fuerzas armadas. Si bien en el antiguo testamento no se
propone la erradicación del mismo, sí se invita a
que el ejército sea una herramienta para el campo, un medio para dar vida en
vez de erradicarla (Is 2.4; Mi 4.3).
Comentarios
del grupo:
La discusión
del grupo nos ayudó a entender con más profundidad lo propuesto en este
capítulo. Algunas ideas de las muchas que surgieron son:
1) El estándar
de conducta que se exigía a Israel y Judá en comparación con el resto de los
pueblos era ya muy alto. Acab en un primer momento pensó en transar con Nabot,
de igual a igual, antes que en abusar de su poder. El abuso viene incentivado
por una persona ajena a la tradición del pueblo de Israel que veía en el poder
una forma de beneficio propio.
2) Milton
plantea que los males empiezan cuando el hombre se aleja de Dios. Sin embargo,
hay que recalcar que dicho alejamiento puede darse cuando no tenemos una noción
correcta del Dios al que adoramos. Eso también es idolatría. Como mencionaba
uno de los participantes: ´´podemos llegar a saber mucho de la biblia pero no del
Dios de la biblia. Eso hace que las personas lleguen a pensar que están bien
porque hacen lo adecuado, pero terminan cayendo´´.
3) Otra idea surgida de la discusión es que tenemos que cuidarnos de la radicalidad. Así como Jehú podemos llegar a cometer injusticias al intentar demostrar nuestra ´´fidelidad´´ a Dios de manera fanática y poco razonada. Nunca dejaremos de ser pasibles de errores en tanto que somos seres humanos. Que Dios examine nuestros corazones y nos permita advertir si hay en ellos caminos de maldad.
4) Ahora bien, aunque la relación entre idolatría e injusticia es patente en el Antiguo Testamento, hay que tomar el tema con pinzas en el presente. Sabemos que solo somos justos delante de Dios por medio del sacrificio de Cristo; mientras tanto nuestra naturaleza es y no dejará de ser perversa. No obstante, eso no impide que aquellas personas alejadas de Dios puedan hacer cosas buenas. Jesús mismo reconoce esto al decir que aun siendo malos sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos. Nuestro Señor, en su soberanía puede utilizar a personas que no son creyentes para impulsar los valores del Reino. Un ejemplo de ello es Ghandi quien, aunque no era cristiano se comportaba como uno. Por eso mismo, no puede decirse que un gobernante no creyente haga necesariamente cosas injustas. Puede hacer cosas buenas, incluso mejores que uno cristiano, aunque ello no será suficiente para hacerlo justo delante de Dios.
5) Con respecto a las fuerzas armadas, hay posiciones encontradas. Para
vivir en sociedad es necesario ser tolerantes con aquellos que piensan
diferente a nosotros y nunca recurrir a la violencia. Pero ¿se puede ser
tolerante con la intolerancia?
Quizá en
situaciones donde grupos tratan de imponer sus ideas por medio de la violencia
es donde se hace más patente la necesidad de las fuerzas armadas. No obstante,
el ejército se ha vuelto una verdadera arma de deshumanización del individuo.
Vemos esto cuando se instruye al soldado a pensar que cualquier atrocidad que
pueda hacer no la realiza él sino ´´el uniforme´´. ¿Puede un cristiano salvar
el principio de no matar arguyendo que el verdadero asesino es lo que trae
puesto? Parece que no.
¿Cuál debe
ser la posición del cristiano frente a las fuerzas armadas? El mensaje de Oseas
es claro: ´´si la iglesia considera que las promesas de Oseas 2:16-25 han sido
inaugurada de alguna manera con la venida de Cristo, entonces necesita celebrar
no solamente la invitación de Dios a una relación íntima de amor, sino también
a la visión ecológica y no militarista de Dios para el mundo´´ (pp. 43).
Los invitamos a seguir descubriendo el libro con nosotros.
Escrito por:
Alejandro Silva Cardenas
Integrante del Equipo de Diálogos de Esperanza

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