Reflexiones sobre el Padrenuestro (Lucas 11:1-13)
Es evidente el carácter comunitario que tiene la
oración del Padrenuestro. La segunda parte de ella, que trata sobre nuestras necesidades y
debilidades, está en forma de tercera persona plural: “El pan nuestro de
cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestros pecados, porque también
nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación.”. Damos gracias a Dios, que nos da un espacio para poder reconocer y expresar nuestras necesidades, pero lo que a veces nos olvidamos es que, este espacio es para pedir por las necesidades y debilidades de nuestro prójimo. La oración no se debe centralizar en nosotros mismos,
sino que es una expresión siempre comunitaria, aunque estemos en privado.
Jesús amplia esta idea de petición por el prójimo en la metáfora del amigo que toca inoportunamente a otro amigo por pan, el pan no era para él mismo, sino para compartirlo con él amigo que llegaba de viaje. Su preocupación no era precisamente su necesidad, sino la del prójimo. ¿Cómo podemos orar por el prójimo? En el Boletín de la Iglesia que asisto de esta mañana en la sección de la oración comunitaria, nos invitaba a orar: “cuando pidamos por el pan nuestro de cada día, no solo sea por el nuestro, sino también por el de los demás, que carecen de los beneficios que nuestra sociedad ofrece”[1]. Note esta última frase, "sociedad ofrece“, lamentablemente no "llueve maná para todos por igual", existe tremendas brechas de desigualdad y pobreza en Latinoamerica. Los reformadores también comenzaron a notar estas desigualdades en su tiempo, así que comenzaron a dar un sentido social a esta petición. "Danos el pan de cada día" implicaba tener una economía floreciente para todos, empleo, oportunidades, y una sociedad justa. De esta manera, en los países donde la reforma se implementada, los índices de pobreza bajaban, se dignificaba todo tipo de trabajo, y se promovía la educación, muchos lo han interpretado como el florecimiento de la civilizaciones modernas. Sin embargo, luego de centenares de años, tenemos que seguir orando por el pan de nuestro prójimo, por la eliminacion de explotación abusiva en los negocios, la falta de reconocimiento del trabajo, el mercantilismo opresor, y la corrupción a todo nivel, que roba el beneficio común para enriquecer algunos pocos, y todas aquellas cosas que privan o dificultan el alcance del pan diario al prójimo.
De la misma manera, la petición del perdón de los pecados
se convierte en una experiencia comunitaria al ser invitados a perdonar a
nuestro prójimo, como principio de justicia. Los hombres creamos barreras entre
nosotros, entre nuestros amigos y familia, por falta de perdón mucha gente se
aleja, se aísla, o vive airada, la falta de perdón nos separa y nos carcome
poco a poco. Es por eso que Jesús lo pone en un plano divino, nuestra experiencia
con el perdón al prójimo se ve reflejada en la experiencia que tenemos con Dios.
Así como el caso anterior, la oración elevada se convierte en peticiones de protesta contra con todo lo impide o dificulte el perdón, las peleas, la violencia que es latente en latinoamerica, divisiones, discriminaciones, e insultos a
nivel familiar, eclesial y hasta social.
Es por estas razones que llamé a esta sección, el aspecto social de la
oración porque es tanto una oración personal y comunitaria, pero ve más allá de sus
fronteras. Esto se refleja aún más cuando reflexionamos sobre “venga tu reino”,
porque no hay nada más social y hasta político que implique el Reino de Dios[2]. Jesús habla del Reino en
términos de la acción poderosa y soberana que Dios hace en la tierra, en este
sentido los milagros representaron señales del Reino, de una vida
cualitativamente diferente a lo que esta sociedad estaba acostumbrada, y de
esta manera su vida y obra eran aquella inauguración de esa nueva realidad humana-sociedad, recordar que el clímax del Reino es nueva humanidad resucitada que habíta en una nueva tierra redimida.
Es por esta razón que, "Venga tu Reino", en realidad no es un lugar donde vamos, no escapa ni
niega la realidad presente caída en la que vivimos. El Reino es algo que viene
a nuestra tierra, a nuestra sociedad, es algo que irrumpe en las costumbres y
formas injustas y corruptas de esta vida y de lo que conocemos, para
transformarlas y transformarnos. Es en este sentido que Dietrich Bonhofer
señala:
“Quien huye del mundo no encuentra a Dios. Sólo encuentra otro
mundo, el suyo, mejor, más bello y más apacible, un «trasmundo», pero nunca el
mundo de Dios que irrumpe en éste. El que huye de la tierra para encontrar a
Dios, sólo se encuentra a sí mismo… Cuando oramos por la venida del reino sólo
podemos hacerlo como los que se hallan por completo en la tierra. No puede orar
por el reino quien se arranca de la miseria propia y ajena, ni quien, en el
aislamiento y soledad de las horas piadosas, vive para lo «sólo-santo». Puede
haber horas en que la iglesia soporte también esto; nosotros no podemos…. Las
circunstancias en que hoy oramos por el reino de Dios nos impelen a la más
honda solidaridad con el mundo, estando con dientes encajados y puño apretado;
nos impelen no a un «sólo-santo» murmurado en la soledad, sino a un grito
comunitario: «pase este mundo que nos ha encadenado en la necesidad, y venga a
nosotros tu reino».”
Entonces, venga tu reino se vuelve en una oración de aceptación de la
soberanía y señorío de Dios sobre todos los aspectos de la vida, lo cual implica un clamor de protesta contra tanto desastre que hay en la sociedad,
anhelando la vida de justicia, amor y paz del Reino de Dios. Una oración que
anhele venga tu reino, es el grito desesperado de ver tantas injusticias, tanta muerte y violencia, tanta
corrupción, tanto desinterés e indiferencia por los índices altos de pobreza, contaminación, destrucción de lo natural. Venga tu Reino se vuelve una
oración profética, donde mirando la realidad nos dirigimos a Dios a buscar por su Reino y justicia.
Escrito por:
Germán Casanova Villajuan
Integrante de Diálogos de Esperanza
[1]
Boletin N°35 del 01/09/2019 de la Iglesia Presbiteriana de Pueblo Libre
[2] Lucas 6:20 “Reino de
Dios les pertenece a los pobres”, 7:28 “los más pequeños como los mayores en el
reino de Dios”; 8:10 “a los discípulos se les concede conocer los misterios del
reino de Dios”; 9:2 “a los discípulos los envió a predicar el reino de Dios y
sanar enfermos”; 9:11 “Jesús habla del reino de Dios, sanaba, alimentaba a 5
mil”; 9:27 “profetiza que algunos de sus discípulos no morirán hasta que vean
el Reino de Dios”; 9:60 “anuncio del Reino al joven que quiere enterrar a su
padre”; 9:62 “aptitud para el reino de Dios”; 10:9-11 “en la misión de los 72
al sanar a los enfermos tenían que decir que el reino de Dios se ha acercado”,
11:20 “el expulsar los demonios el reino de Dios se ha acercado”.



