DESAFÍO 2 – MENSAJE CRISTOCÉNTRICO EN UNA ERA POSTMODERNA
Uno de los grandes problemas
en la evangelización actual, no es la falta de mensaje, sino el contenido del
mensaje. Se habla y expone mucho sin un correcto entendimiento bíblico. Se
ofrece salud, dinero, bienestar, experiencia, radicalidad entre otras cosas, y
no lo que realmente ofrece las buenas noticias: ¡A CRISTO!
Cristo y su mensaje están
relacionados, el mismo Cristo está en su mensaje. Su testimonio no tan sólo lo
encontramos en lo que enseño sino como vivió y era su misión. Los evangelistas
escribieron para la Iglesia para mostrar cómo era Cristo en misión de forma
paradigmática para la misión de la Iglesia. ¡Somos el cuerpo de Cristo! enseña
Pablo.
Por ejemplo, las
bienaventuranzas describen como Jesús ve y considera a las personas que
enlista, más que describir a como éstas se sienten de sí mismas. Es decir, las
bienaventuranzas representan una posición de bendición a virtud de su presencia
en la sociedad. A los pobres y a los que padecen persecuciones se les ofrece la
esperanza del Reino de Dios que vino a inaugurar (Mateo 4:17; Mateo 5:3, 10;
Mateo 12:28), a los que lloran se les ofrece consolación; siendo él, “el
consolador” (Isaías 40:1—4; Mateo 5:4; Lucas 2:25; Juan 14:16). La heredad está
relacionada a lo que Dios entregaba al hombre de forma pactual, y a todas las
bendiciones que recibimos es a virtud de su obra (Mateo 5:5), la justicia es
materializada por él (Mateo 5:6), la misericordia mostrada por el pueblo (Mateo
5:7), él fue llamado Hijo de Dios y nos mostró el camino para todos pudiéramos
a ser partícipes de su familia (Mateo 5:9). Es en Cristo en quien uno ve
plenamente a Dios (Mateo 5:8; Juan 1:14; Hebreos 1:1-1). El Sermón del Monte fue
un mensaje cristocéntrico, y éste representa una de las claves teológicas para
interpretarla: Cristo en misión.
Otro de las claves
teológicas para entender el Sermón del Monte es el mensaje repetido de Jesús
sobre el Reino de Dios. Recordemos que este fue el mensaje de inicio su
ministerio (Mateo 4:17, 23; Marcos 1:15). Es el único beneficio que está en
tiempo presente en las bienaventuranzas, además de mencionarla en la primera y la
última bendición incluyendo todas las demás bendiciones como subtemas de esta
principal[1].
El tema del Reino es mencionado unas ocho veces a lo largo del Sermón del Monte
(Mateo 5:3, 10, 19 (dos veces), 20; 6:10, 33; 7:21)[2]
de forma directa, pero indirecta muchas más. El mensaje del Reino es la irrupción
divina en la historia de la humanidad por medio de su persona y ministerio,
para ejecutar su propósito redentor de todo lo creado[3],
creando una nueva humanidad viviendo la antesala de sus valores en el presente,
y siendo a la vez, instrumentos y mediadores de su materialización en la
historia. Como clave de interpretación, Mateo muestra que la iglesia es un
agente del Reino, cuya realidad sobrepasa su existencia, pero también la
justifica en la sociedad.
El segundo Desafío es no
perder de vista lo que realmente significa el evangelio, y nos invita a estudiar,
meditar y reflexionar sobre la persona de Cristo, sus enseñanzas y misión. Los
programas, las metodologías, y las campañas son únicamente instrumentos y
medios para la presentación de Cristo, pero sin Cristo no hay nada. El Ps.
Pedro Arana siempre nos recuerda que “Si
a los cristianos se les pierde el evangelio, se les perdió todo. Nos quedamos
sin identidad. Cualquier cosa se puede hacer en la iglesia, y se convierte en
empresa o un club social, ya no, la Iglesia de Cristo, porque se les perdió el
evangelio”[4].
Es en Cristo donde el hombre deshumanizado, encuentra la imagen de Dios, y la restauración
de su humanidad. Ese Cristo es el que brinda esperanza, transforma las vidas y nos
convierte agentes de su Reino.
El desafío de presentar
correctamente el evangelio se intensifica al considerar que vivimos en un
contexto histórico al que se conoce como postmodernismo[5].
Las características de esta ideología que permea nuestra cultura, afectando el
modo de ver y vivir la realidad, son: (1) El cuestionamiento de la
racionalidad, de lo establecido y de lo tradicional, (2) la apertura a otras formas novedosas de
conocimiento (3), esto a su vez, la relativización de la verdad, (4) lo que da
apertura al pluralismo religioso y al pluralismo ético[6],
entre otros.
¿Ha afectado el pluralismo
al mensaje cristiano? ¿Ha respondido adecuadamente la iglesia a su nueva
realidad? Este no es el espacio para hacer críticas a las manifestaciones
religiosas de la época, sino para desafiar a los cristianos a ver el
posmodernismo como una oportunidad para una mayor reflexión teológica
contextual. El pluralismo le da una voz entre voces al evangelio en nuevos
espacios sociales, abandonando las hegemonías religiosas de nuestra tradición
latinoamericana. Sin embargo, tenemos
que trabajar mucho para que esa voz sea predominante, inteligible y reflexiva a
situaciones concretas. Tenemos que estar
dispuestos a recibir críticas, al diálogo, estar al tanto de los
acontecimientos importantes de nuestro entorno, a no hablar en difícil como
presbiterianos, a no siempre esperar resultados rápidos, a amar genuinamente
sin discriminar, a cuestionar lo que tradicionalmente creemos y practicamos
para un mayor entendimiento de nuestra fe, a depender del Espíritu Santo cuya
obra es eficaz, y a estar “siempre listos para defenderse, con
mansedumbre y respeto, ante aquellos que les pidan explicarles la esperanza” (1
Pedro 3:15) que creemos, porque lo que nunca debemos hacer, es negociar lo que
es el evangelio.
[1] Aquí se observa una figura
estilística llamada inclusión. Ver. Donald Carsón. El Sermón del Monte. 20p.
[2] No incluyo en la lista la
extrapolación que se incluye al final de la Oración del Padrenuestro. En caso
de incluirla serian unas nueve veces que menciona “reino” en el sentido de
Reino de Dios. Bruce. M. Metzeger. Un Comentario Textual del Nuevo Testamento.
13-14p.
[3] Rene Padilla. El Evangelio
Hoy. 26p.
[4]
Pedro Arana Quiroz. Sermón: “Pablo, Un místico en Acción” en base a Filipenses
3. Iglesia Presbiteriana de Pueblo Libre.
[5]
No menciono la globalización por ser más un término en el ámbito económico,
mientras que el posmodernismo mas cultural.
[6] Alberto Roldan. ¿Para qué
sirve la teología? 129p.
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