lunes, 23 de diciembre de 2019

LA MISIÓN EN LA COTIDIANIDAD



Reflexiones sobre el Evangelio de la Infancia de Lucas 1-2

A quien no le ha pasado cosas inesperadas, no planificadas, durante un cumpleaños, un aniversario, un matrimonio, una cita, la cena de navidad. O a quienes nos ha pasado que, en momentos tensos en nuestra vida, paso algo sorpresivo, o personas que menos esperamos se nos acercara a dar un consejo, una ayuda, una oración, o un simple mensaje de texto. Creo que estos detalles y cosas inesperadas son las que más recordamos cuando volvemos a recordar estas historias.

Esto hace precisamente Lucas en el conocido Evangelio de la Infancia, nos cuenta lo inesperado de la historia del nacimiento de Jesús. Si es que esta historia hubiese estado en manos de un judío cualquiera para escribir como tendrían que haber sucedido la llegada del descendiente del gran Rey David, estuviéramos armando otras escenografías de “nacimientos” en estas épocas. 

(1) Incluye una historia de una pareja de ancianos que no pueden tener hijos, una vergüenza social para el sacerdote Zacarías, y una humillación para la estéril Elizabeth 
(2) Una jovencita, llamada Maria, que a punto de casarse, sale embarazada inesperadamente ¡Y no de su futuro esposo!, y aunque este hecho también lo narra el evangelista Mateo, Lucas lo narra desde la experiencia de la mujer, cuya historia poco importaba en una sociedad androcéntrica, que invisibilizaba a la mujer 
(3) la historia de un encuentro y una conversación cotidiana entre dos mujeres embarazadas. 
(4)  Se incluye historias de un nuevo matrimonio pobre muy criticado y juzgado, un viaje no planificado por el censo, un lugar donde no alojarse, un establo para guardar animales, y un niño acostado en un comedero de animales. 
(5) Una visita angelical en el lugar de trabajo de unos pastores humildes en medio de la noche, cuando menos se esperan visitas 
(6) Una historia de unos padres tratando de expresar su fe en la crianza de su hijo
(7) el canto de esperanza de un laico anciano, llamado Simeón 
(8) y el anuncio de Ana, una mujer cuatro veces marginada por ser mujer, anciana, viuda, y de una tribu no prestigiosa.

Lucas subrayo todas las cosas inesperadas de la primera navidad, mostrando como Dios se manifestó en la cotidianidad y simpleza de la vida de la humanidad, actuando soberanamente donde y cuando uno menos se lo imaginaba y en personas quienes menos se esperaba. Se manifestó a sacerdotes y laicos, matrimonios y viudas, estériles y embarazadas, hombres y mujeres, ancianos y bebes, y hasta en lugares inesperados como el campo, el trabajo, y el hogar. 

Déjeme aclarar algo, no es que Dios se presente simplemente de forma inesperada y controversial, sino que los judíos no esperaban recibir al Mesías de esta manera, con estas historias, y con estas personas. Lo inesperado se encontraba en sus prejuicios socio-culturales. De la misma manera, las barreras y muros socioeconómicos, de edad, de género, y de valor la hemos levantado nosotros, y estos pasajes sencillos desbaratan nuestros prejuicios hacia nosotros mismos y hacia nuestro prójimo. Seamos quien seamos, sin importar nuestra edad, género o vocación, estemos donde estemos, ya sea en el hogar, el trabajo, el estudio, o en la iglesia, Dios quiere manifestarse en la cotidianidad de nuestra vida, porque precisamente allí es donde somos instrumentos de su Reino.

Escrito por
Germán Casanova
Integrante de Diálogos de Esperanza

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

EL NUNC DIMITTIS

Reflexiones sobre Simón y el bebe Jesús de Lucas 2:21-40  (Parte II) Lucas 2 25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeó...