Reflexiones sobre el Evangelio de la Infancia de Lucas 1-2
A quien no le ha pasado
cosas inesperadas, no planificadas, durante un cumpleaños, un aniversario, un
matrimonio, una cita, la cena de navidad. O a quienes nos ha pasado que, en
momentos tensos en nuestra vida, paso algo sorpresivo, o personas que menos
esperamos se nos acercara a dar un consejo, una ayuda, una oración, o un simple
mensaje de texto. Creo que estos detalles y cosas inesperadas son las que más
recordamos cuando volvemos a recordar estas historias.
Esto hace precisamente
Lucas en el conocido Evangelio de la Infancia, nos cuenta lo inesperado de la
historia del nacimiento de Jesús. Si es que esta historia hubiese estado en
manos de un judío cualquiera para escribir como tendrían que haber sucedido la
llegada del descendiente del gran Rey David, estuviéramos armando otras
escenografías de “nacimientos” en estas épocas.
(1) Incluye una historia de una
pareja de ancianos que no pueden tener hijos, una vergüenza social para el
sacerdote Zacarías, y una humillación para la estéril Elizabeth
(2) Una
jovencita, llamada Maria, que a punto de casarse, sale embarazada
inesperadamente ¡Y no de su futuro esposo!, y aunque este hecho también lo
narra el evangelista Mateo, Lucas lo narra desde la experiencia de la mujer,
cuya historia poco importaba en una sociedad androcéntrica, que invisibilizaba
a la mujer
(3) la historia de un encuentro y una conversación cotidiana entre
dos mujeres embarazadas.
(4) Se incluye
historias de un nuevo matrimonio pobre muy criticado y juzgado, un viaje no
planificado por el censo, un lugar donde no alojarse, un establo para guardar
animales, y un niño acostado en un comedero de animales.
(5) Una visita
angelical en el lugar de trabajo de unos pastores humildes en medio de la
noche, cuando menos se esperan visitas
(6) Una historia de unos padres tratando de expresar su fe
en la crianza de su hijo
(7) el canto de esperanza de un laico anciano,
llamado Simeón
(8) y el anuncio de Ana, una mujer cuatro veces marginada por ser mujer, anciana, viuda, y de una tribu no prestigiosa.
Lucas subrayo todas las
cosas inesperadas de la primera navidad, mostrando como Dios se manifestó en la
cotidianidad y simpleza de la vida de la humanidad, actuando soberanamente
donde y cuando uno menos se lo imaginaba y en personas quienes menos se
esperaba. Se manifestó a sacerdotes y laicos, matrimonios y viudas, estériles y
embarazadas, hombres y mujeres, ancianos y bebes, y hasta en lugares
inesperados como el campo, el trabajo, y el hogar.
Déjeme aclarar algo, no es
que Dios se presente simplemente de forma inesperada y controversial, sino que
los judíos no esperaban recibir al Mesías de esta manera, con estas historias,
y con estas personas. Lo inesperado se encontraba en sus prejuicios socio-culturales.
De la misma manera, las barreras y muros socioeconómicos, de edad, de género, y
de valor la hemos levantado nosotros, y estos pasajes sencillos desbaratan
nuestros prejuicios hacia nosotros mismos y hacia nuestro prójimo. Seamos quien
seamos, sin importar nuestra edad, género o vocación, estemos donde estemos, ya
sea en el hogar, el trabajo, el estudio, o en la iglesia, Dios quiere
manifestarse en la cotidianidad de nuestra vida, porque precisamente allí es
donde somos instrumentos de su Reino.
Escrito por
Germán Casanova
Integrante de Diálogos de Esperanza

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